La gestación en las gatas dura en torno a 63 días, aunque esto varía en función de diversos factores, como la raza. Así, en el caso de las siamesas, las birmanas y otras variedades, el embarazo puede ser más largo. De la misma forma, el parto puede adelantarse entre uno y cuatro días por diversos motivos, normalmente de carácter ambiental.
Si se trata de un proceso de reproducción deseado y programado, antes de la monta conviene preparar a la gata para la gestación. Así, es muy aconsejable llevar a cabo una desparasitación, tanto interna como externa, previa, para evitar que la gata pase a sus cachorros los parásitos a través de la leche materna. De la misma forma, es muy conveniente una completa vacunación tanto para proteger a la madre de infecciones, como a los fetos, y proporcionar una inmunidad pasiva suficiente en los cachorros en sus primeros meses de vida. El momento de la monta deberá llevarse a cabo en un lugar tranquilo.
Durante la gestación, la futura madre necesita una dieta rica en materias grasas para poder acumular energías para alimentar a sus gatitos y soportar el embarazo, el parto y la lactancia. Lo normal es que a lo largo de la gestación la gata incremente su consumo de alimentos en un 10 % por semana. Hacia el final del embarazo, se producirá una disminución transitoria del consumo y la gata no recuperará su peso normal hasta el destete.
Conviene visitar al veterinario a partir del día 28 después de la monta para que confirme la gestación, calcule el número aproximado de cachorros y compruebe que todo está en orden. También habrá que consultar al especialista en medicina animal si, durante el parto, la gata tiene contracciones durante un largo lapso de tiempo sin que nazca ningún gatito. Y en general, durante toda la gestación, parto y posparto, visitaremos al veterinario ante cualquier anomalía o duda razonable sobre el estado de salud de la gata o los cachorros.
Unos días antes del nacimiento de los cachorros, conviene preparar un cajón amplio con paredes de unos 15 centímetros de altura y papel de periódico en el fondo, que situaremos en un rincón tranquilo y aislado del frío y las corrientes de aire. Así, cuando la gata vaya a dar a luz y busque un lugar confortable para parir y amamantar a sus cachorros, ya lo tendrá preparado.
El proceso por el que la gata da a luz a su camada comienza con un período de dilatación que se prolonga a lo largo de entre 12 y 24 horas. Notaremos que la futura madre está inquieta, jadea, maúlla y puede incluso tener vómitos. Después, la gata empieza a buscar un nido donde dar a luz y finalmente sobrevienen las contracciones, que suelen durar entre dos y cuatro horas, hasta que va pariendo a los cachorros. Las gatas son excelentes comadronas, y se encargan de limpiar a sus gatitos y cortarles el cordón umbilical, preparándolos para que se dispongan a mamar.

